Por tanto os digo: No os afaneis por vuestra vida, que habeís de vestir.  ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?  Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en los graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta.  ¿No valeís vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podá por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo’  Y por el vestido, ¿por qué os afaneis?  Considerad los lirios del campo, como crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.  Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios las viste asi, ¿no hara mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues diciendo: ¿qué comeremos, o qué beberemos, o que vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.  Asi que, no os afaneís por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afan. Basta a casa día su propio mal.” (Mt. 6:25-35).

En vista de que estamos en el mes de diciembre durante el cual se celebran “días especiales”, como: a. Día de la madre, b. Navidad y c.. Año nuevo; quisiera hoy hacer una reflexión sobre el afán y la ansiedad y como debemos evitarlo agradando siempre a Dios.

I-Para evitar el afán y la ansiedad, necesitamos valorar los dones de Dios.  La vida es el máximo don que Dios nos ha dado.  (Mt. 6:25). Muchas veces nos olvidamos de esta realidad y nos desesperamos por cosas materiales que no tenemos, como el alimento (pavo, jamón, etc.), o el vestido.  No se cuantos cristianos no podrán celebrar una cena navideña (por falta de dinero); o no podrán comprar un juguete a su hijo, o pintar su casa; lo que si sé, y estoy seguro es que de todas formas debemos dar gracioas a Dios. Usted se ha detenido a pensar en ¿cuántas personas han muerto durante este mes? ¿cuántas personas con dinero y riquezas, etán en un hospital con quebrantos de salud?  Cuando valoramos correctamente e valioso don de la vida; cosas tan simples como la comida, el vestido, o las fiestas ya no van a preocuparnos tanto, porque dios no solo nos da vida, sino vida eterna.

II- Para eviatr el afán y la ansiedad necesitamos conocer nuestro valor verdadero.  En otras palabras, es saber realmente cuanto valemos para Dios, saber quienes somos.  Somos los hijos de Dios (Amén).  Somosun pueblo especial.  Somos la luz del mundo.  Valemos más que todas las aves del cielo, más que la hierba del campo, más que animales; si Dios los cuida y alimenta, con nosotros hará mucho más.  Nuestro valor no depende de las cosas que tenemos o confiamos.   Tu vida (alma) vale más que el mundo entero.

III- No ganamos nada con el afán y la ansiedad.  Nadiequepermanece en este estado puede resolver ningun problema.  Cuando nos preocupamos o viene la deepresión, o desesperación, pueden ocurrir algunas cosas:  a. Pierde la paz. No hay nada peor que esto.  Una persona afanada es una persona sin paz.  Y cuando no hay paz es dificil tener comunión con Dios. b. Se cierra:una persoan bajo tensión, no coordina con el 100% de sus facultades aunque la solución de un problema sea muy sencilla, la persoan que vive en estado de ansiedad no podrá solucionarlo. c. Se aparta de Dios:  una persona afanada no ora, ayuna, lee la Biblia, ni se congrega.  (en buen panameño se enfría).  Muchos cristianos se apartan del Señor durante los días de fiestas por ansiosos o afanados.  El crea infidelidad, no solo con Dios sino con su conyugue familia o amigos (Dios nos libre).  Una vez que alguien se aparte de Dios es capaz de hacer cualquier cosa. d. Se enferma: la desesperación crea tensión, y esto puede ocacionar problemas como: ulceras, presión alta o baja, cansancio general, fatigas y desmayos, etc.  Una persona ansiosa pierde su salud fisica y mental.

IV- El afán y la ansiedad afectan nuestra fe:  la desesperación no es nada más que falta de fe.  Cuando un creyente conoce y confia en el señor, sabe que Dios tiene dominio y control de todas las cosas.  Conoce que Dios es nuestro Salvador, pwero también sabe que el (Dios) nos proverá todo lo que necesitamos como dice su palabra: “mi Dios suplirá todo lo que os falte conforme a sus riquezas en glori en Cristo Jesús” Fil. 4:19.  Cuando estamos consientes de esto y lo creemos, nada nos perturbará, antes nuestra fe se desarrollará y tendremos victoria.  Nuestro afán impide la comunión con Jesús (o la intimidad). Cuando alguién esta afanado, no recibirá nada del Señor, aunque le ame y le sirva.  Puede ser que el mismo Jesús le este hablando o enseñando algo, pero la persona (afanada) no le escuchará por estar preocupado, distraido o desesperado por cosas simples.  Les doy un ejemplo: “aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamda Marta le recibió en su casa.  Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentandose a los pies de Jesús oía su palbra.  Pero Marta se preocupaba en muchos quehaceres y acercandose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado       que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.  Respondiendo Jesús le dijo: Marta, Marta afanada y turbada estas con muchas cosas.  Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.  (Lc. 10:38-42).  Se da usted cuenta de que la actitud de las dos hermanas son totalmente diferentes: a. La actitud de María: es la correcta, para ella Jesús es primero, después lo demás.  Seguro que ella tenía trabajo que acer en cas, pero la llegada de Jesús cambia todo.  Ella se sienta a sus pies solo para oir su palabra.  No entiendo a los creyentes que tiene la palabra de jesús en segundo plano, como cosa ligera.  Para María oir la palabra de Dios es lo más importante, y así crece su fe, porque: “la fe es por el oír, y el oir, por la palabra de Dios” (Ro. 10:17) cuando el Señor va a hablar  nosotros debemos estar preparados para escuchar. (Amén) b. La actitud de Marta:  Ella ama al Señor hasta le servirle, pero tiene la actitud incorrecta. La Biblia dice que se precupaba con muchos quehaceres.  ¿Cómo puede ser posible que el Señor este presente en la vida de una persona, y esta se mantenga preocupada? Su preocupación no le permitió: 1. Sentarse: es decir detenerse de todas las actividades, para estar con Jesús (tener comunión con el); 2. Oir a Jesús:  es recibir la palabra de Dios. Observe que ella le hace al Señor una petición incorrexta que  además no es atendida por el Señor. (Vr. 40). (Cuando nos afanamos pedimos (oramos) mal y no recibimos nada) El Señor ñle muestra su condición: Afanada y turbada; y le señalaba que una cosa es necesaria.  

V- Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia:  cuando esto hacemos, eliminamos todo afan o ansiedad de nuestra vida.  Cuando Jesús llegó a la casa de Marta; el reino de Dios había llegado, pero Marta lo dejo en un segundo plano.  Esta es la posición equivocada de muchos hermanos; para ellos, el reino de Dios, es algo secundario y antes tienen otras proridades qu ele preocupan. Quiero señalar esto claramente: Dios es primero (Amén).  Dios es lo más importante. (Amén). Dios debe ser nuestro punto de atención (Amén). Le digo con todo respeto: su madre, no es más importante que Dios, la fiesta de navidad y año nuevo, no son más importante que Dios. Establesca el orden correcto en su vida.  No entiendo a creyentes que por estar comprando regalos, no vienieron a la casa deDios, para oir su palabra.  Tienen la misma actitud que Marta.  Tienen el orden alterado en su vida.  No estiendo a creyentes que desparecen de la casa de Dios, los días de fiesta. (le estan diciendo al Señor, que una fiesta es más importante que su palabra).  Siempre debemos buscar primero el reino de Dios.  La congregación, alabanza, oración, qdoración, ayunos, etc. Siempre se debe dar, no se pueden detener, lo demás vendrá por añadidura.

Amados Hermanos: “El cielo y la tierra pasará” dijo el Señor (Lc. 21:23). Un día pasará el día de la madre, navidad, año nuevo, y los regalos; pero el que permanece en la palabra del señor, jamás pasará.  Evitemos que el afán y la ansiedad se apoderen de nuestra vida, asesinando nuestra fe.  No nos preocupemos por la fiestas, comidas, bebidas, juguetes, vestidos, etc.  Porque el Señor dijo que: “todas estas cosas buscan la gente del mundo; pero nuestro Padre sabe que teneéis necesidad de estas cosas”. (Lc.12:30).  Es muy importante que estemos cosientes que nuestro Padre celestial sabe todas nuestras necesidades, y no es su voluntad la desesperación en nuestras vidas, el Señor dijo: “vosotros, pues, no os preocupeis por lo que habeís de comer, ni por lo que habeís de beber, ni esteís en ansiosa inquietud.” (Lc. 12:29).  No vivamos como la gente del mundo, antes vivamos agardecidos y contentos con Dios por lo mucho o lo poco que tenemos.  El apóstol Pablo dijo “asi que teniendo sustento, estamos contentos con esto” (I Tim. 6:8) vamos a obedescer a la orden del Señor Jesús. Busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia. 

Dios les bendiga.